Sólo dos saben en realidad qué fue lo que hablaron Cristina Fernández y José Alperovich por teléfono. Pero, no hay dudas de que el tema Alpargatas estuvo dentro de esa charla telefónica en el singular martes en que se conoció el cese transitorio de producción de calzados de la compañía que da trabajo a 1.800 tucumanos en la planta de Aguilares. La presidenta de la Nación y el gobernador de Tucumán hablaron por celular, pese a que ese mismo día compartieron un acto en Venado Tuerto, cuando se lanzó el Plan Industrial. La inquietud del Gobierno por el futuro del establecimiento textil continuó ayer, en Buenos Aires. Alperovich habló también con altos ejecutivos de Camargo Correa, el grupo empresarial brasileño propietario de Alpargatas. Los problemas financieros, fiscales y económicos del gigante del Mercosur siempre están latentes y, muchos temieron un coletazo de esa situación en las decisiones industriales argentinas, como la de Alpargatas y, antes, la de FIAT. Ni la planta cerrará ni corre peligro la fuente laboral de la fábrica ubicada en territorio tucumano. Esa fue la respuesta de los empresarios de Alpargatas.
Alperovich también tuvo tiempo ayer para sentarse a tomar un café con los popes de la Unión Industrial Argentina (UIA). El tema Brasil siguió siendo el principal en esa reunión informal postergada desde hace varias semanas. Los industriales querían saber qué piensa uno de los hombres más cercanos políticamente a la gestión de Cristina Fernández. Cuentan que Alperovich casi recitó el discurso que un día antes la Presidenta dio en territorio santafesino: que el país necesita seguir creciendo de la mano del consumo, y no a través de recetas de ajuste. Fomentar el consumo ha sido, desde 2003, una de las estrategias de fines de año del alperovichismo; que el tucumano se encuentre a diciembre de cada año con más plata en el bolsillo que en otros meses. Para este año se estima que el Gobierno volcará al circuito comercial poco más de $ 1.100 millones en menos de 30 días. La contrapartida es el elevado endeudamiento del consumidor local. En la intimidad de las charlas informales, los industriales argentinos asumen que la devaluación del Real brasileño era necesaria y que, inevitablemente, es una consecuencia de la desaceleración económica del principal socio comercial de la Argentina. Miran el futuro con preocupación, pero sostienen que no se prevé un escenario grave para la industria, incluso para el sector automotriz. La UIA no mira con desagrado las políticas que propone Cristina hasta, incluso, después del 23 de este mes, cuando se realicen las elecciones presidenciales.
El despacho de Mercedes Marcó del Pont fue la siguiente estación de la gira por Buenos Aires del gobernador. En el Banco Central, Alperovich buscó más información acerca de cómo seguirá la política oficial respecto del dólar. La entidad ya sacrificó más de U$S 2.000 millones de las reservas internacionales en los últimos 60 días y eso puso los pelos de punta a más de un economista. La jefa del Central transmitió que hay decisión de sostener, a rajatabla, el tipo de cambio y que, más allá de las intervenciones del Gobierno, el dólar sigue en condiciones de competitividad para la economía argentina. Los datos le dieron cierta tranquilidad al mandatario. La tasa de desempleo, al menos hasta fines de año, no superará el 8%; el consumo se mantendrá a niveles elevados, en torno de un 15% más que en 2010; mientras que la economía puede cerrar el año en una expansión del 6% al 7,5%. Así las cosas, los $ 14.000 millones que dispondrá de Presupuesto el Gobierno en 2012 serán suficientes para enfrentar un año que se presenta difícil para el mundo económico. Serán como anticuerpos de la enfermedad financiera global que se avecina.
Alperovich también tuvo tiempo ayer para sentarse a tomar un café con los popes de la Unión Industrial Argentina (UIA). El tema Brasil siguió siendo el principal en esa reunión informal postergada desde hace varias semanas. Los industriales querían saber qué piensa uno de los hombres más cercanos políticamente a la gestión de Cristina Fernández. Cuentan que Alperovich casi recitó el discurso que un día antes la Presidenta dio en territorio santafesino: que el país necesita seguir creciendo de la mano del consumo, y no a través de recetas de ajuste. Fomentar el consumo ha sido, desde 2003, una de las estrategias de fines de año del alperovichismo; que el tucumano se encuentre a diciembre de cada año con más plata en el bolsillo que en otros meses. Para este año se estima que el Gobierno volcará al circuito comercial poco más de $ 1.100 millones en menos de 30 días. La contrapartida es el elevado endeudamiento del consumidor local. En la intimidad de las charlas informales, los industriales argentinos asumen que la devaluación del Real brasileño era necesaria y que, inevitablemente, es una consecuencia de la desaceleración económica del principal socio comercial de la Argentina. Miran el futuro con preocupación, pero sostienen que no se prevé un escenario grave para la industria, incluso para el sector automotriz. La UIA no mira con desagrado las políticas que propone Cristina hasta, incluso, después del 23 de este mes, cuando se realicen las elecciones presidenciales.
El despacho de Mercedes Marcó del Pont fue la siguiente estación de la gira por Buenos Aires del gobernador. En el Banco Central, Alperovich buscó más información acerca de cómo seguirá la política oficial respecto del dólar. La entidad ya sacrificó más de U$S 2.000 millones de las reservas internacionales en los últimos 60 días y eso puso los pelos de punta a más de un economista. La jefa del Central transmitió que hay decisión de sostener, a rajatabla, el tipo de cambio y que, más allá de las intervenciones del Gobierno, el dólar sigue en condiciones de competitividad para la economía argentina. Los datos le dieron cierta tranquilidad al mandatario. La tasa de desempleo, al menos hasta fines de año, no superará el 8%; el consumo se mantendrá a niveles elevados, en torno de un 15% más que en 2010; mientras que la economía puede cerrar el año en una expansión del 6% al 7,5%. Así las cosas, los $ 14.000 millones que dispondrá de Presupuesto el Gobierno en 2012 serán suficientes para enfrentar un año que se presenta difícil para el mundo económico. Serán como anticuerpos de la enfermedad financiera global que se avecina.